Cómo hacer un presupuesto mensual: guía práctica y ejemplo
Aprende a crear un presupuesto mensual paso a paso, organizar tus ingresos y gastos, reservar dinero para imprevistos y controlar tus finanzas.
Llegar a final de mes sin saber dónde ha ido el dinero puede dificultar el ahorro, incluso cuando tienes ingresos regulares. Los gastos de vivienda, alimentación, transporte, compras y suscripciones se acumulan y, si no los controlas, pueden dejarte con menos dinero del que esperabas.
Crear un presupuesto mensual te permite conocer tu situación económica, anticipar pagos y decidir cómo distribuir tus ingresos. No se trata de eliminar todos los gastos que disfrutas, sino de establecer prioridades y evitar que las compras imprevistas condicionen tus objetivos.
La buena noticia es que no necesitas conocimientos avanzados ni una aplicación de pago. Puedes empezar con una hoja de cálculo, una libreta o una herramienta gratuita.
En esta guía aprenderás a elaborar tu presupuesto paso a paso, verás un ejemplo con cifras concretas y descubrirás cómo adaptarlo si tus ingresos cambian o tus gastos superan lo previsto.
¿Qué es un presupuesto mensual y para qué sirve?
Un presupuesto mensual es una planificación de los ingresos que esperas recibir y de los gastos que prevés afrontar durante un mes.
Sirve para responder a cuatro preguntas fundamentales:
- ¿Cuánto dinero tengo disponible?
- ¿Qué gastos son imprescindibles?
- ¿Cuánto puedo destinar al ahorro?
- ¿Qué cambios necesito hacer para alcanzar mis objetivos?
Un presupuesto también permite anticipar gastos que no aparecen todos los meses, detectar suscripciones que apenas utilizas y comprobar si las cuotas de préstamos u otras obligaciones están consumiendo una parte excesiva de tus ingresos.
El recurso de Finanzas para Todos sobre cómo elaborar un presupuesto explica cómo organizar los ingresos, clasificar los gastos y revisar periódicamente las cuentas.
La clave es que tu presupuesto sea realista. Una planificación demasiado restrictiva puede resultar difícil de mantener, mientras que otra que no contemple todos los gastos puede ofrecer una imagen equivocada de tu situación.
1. Calcula tus ingresos mensuales netos
El primer paso consiste en identificar cuánto dinero recibes realmente.
Si tienes un salario, utiliza el importe neto que llega a tu cuenta después de las retenciones y cotizaciones correspondientes, no el salario bruto que aparece en la oferta de empleo.
Puedes incluir:
- Tu salario neto.
- Ingresos periódicos procedentes de otras actividades.
- Rentas u otros ingresos regulares que puedas prever.
- Otras entradas de dinero, diferenciando las habituales de las extraordinarias.
Si tus ingresos cambian cada mes, utiliza un promedio prudente de los meses anteriores y evita comprometer por adelantado dinero que todavía no tienes asegurado.
Por ejemplo, si recibes un salario fijo de 1.500 euros y algunos meses obtienes ingresos adicionales, puedes construir el presupuesto ordinario sobre los 1.500 euros y destinar los ingresos extra a objetivos concretos cuando efectivamente los recibas.
Así reduces el riesgo de gastar hoy un dinero que quizá no llegue mañana.
2. Identifica y clasifica tus gastos
Una vez calculados los ingresos, registra los gastos. Para que el presupuesto sea útil, conviene distinguir entre varias categorías.

Gastos fijos y obligatorios
Son pagos que suelen repetirse y que normalmente debes afrontar, como:
- Alquiler o cuota hipotecaria.
- Cuotas de préstamos.
- Determinados seguros.
- Gastos de comunidad.
- Internet y teléfono, según tu contrato.
- Otros pagos periódicos comprometidos.
Aunque se llamen fijos, algunos pueden cambiar con el tiempo. Por eso, revisa los importes reales en lugar de confiar únicamente en estimaciones antiguas.
Gastos variables necesarios
Son gastos importantes cuyo importe puede cambiar de un mes a otro:
- Alimentación y productos básicos.
- Electricidad, agua y gas.
- Transporte y combustible.
- Farmacia y otros gastos personales necesarios.
- Mantenimiento habitual de la vivienda o del vehículo.
Para calcularlos, revisa los movimientos bancarios de los últimos dos o tres meses. Si no tienes registros, empieza a apuntarlos desde ahora y utiliza las primeras semanas como referencia.
Gastos discrecionales
Son gastos que puedes ajustar con mayor facilidad, dependiendo de tus circunstancias:
- Restaurantes y pedidos de comida.
- Ocio y entretenimiento.
- Compras no esenciales.
- Suscripciones que no necesitas.
- Aficiones y viajes.
No todos estos gastos son innecesarios. El objetivo es decidir cuánto quieres dedicarles y comprobar que esa cantidad resulta compatible con tus prioridades.
3. Incluye los gastos anuales y extraordinarios
Uno de los errores más frecuentes es elaborar un presupuesto que solo contempla las facturas mensuales.
Hay pagos que llegan una o varias veces al año, como determinados seguros, impuestos, matrículas, mantenimiento del coche, regalos o vacaciones.
Si no los tienes en cuenta, el mes en que llegue uno de estos recibos puede parecer que has gastado demasiado, aunque el gasto estuviera previsto desde el principio.
Una solución consiste en calcular el importe anual y dividirlo entre doce.
Ejemplo: si estimas que los gastos no mensuales sumarán 720 euros durante el año:
720 € ÷ 12 = 60 € al mes.
Puedes reservar esos 60 euros mensuales en una categoría específica para gastos anuales. Cuando llegue el recibo, el dinero ya estará previsto en tu planificación.
Si el importe todavía es incierto, utiliza una estimación razonable y actualízala cuando tengas información más precisa.
4. Establece una cantidad para el ahorro
Si tu situación económica lo permite, incluye el ahorro como una partida del presupuesto en lugar de esperar a ver qué sobra al final del mes.
Puedes destinarlo a distintos objetivos:
- Crear un fondo para imprevistos.
- Preparar una compra importante.
- Pagar una formación.
- Planificar un viaje.
- Ahorrar para una futura vivienda.
- Alcanzar otros objetivos personales.
No existe una cantidad universal que funcione para todo el mundo. Si ahora mismo tus gastos esenciales absorben casi todos tus ingresos, puedes empezar con una cantidad pequeña o centrarte primero en equilibrar el presupuesto.
Cuando puedas ahorrar, separar el dinero al recibir tus ingresos puede ayudarte a mantener el hábito.
Para ampliar esta parte, puedes consultar nuestra guía sobre cómo preparar un plan financiero personal paso a paso.
5. Crea un presupuesto mensual con un ejemplo realista
Veamos cómo podría organizarse una persona que dispone de 1.800 euros netos al mes.
El siguiente ejemplo es orientativo. Los importes no representan una distribución ideal para todo el mundo, ya que los gastos dependen de la vivienda, la ciudad, la composición del hogar y otras circunstancias.
| Categoría | Presupuesto mensual |
|---|---|
| Vivienda y comunidad | 650 € |
| Alimentación y productos básicos | 250 € |
| Suministros, teléfono e internet | 100 € |
| Transporte | 100 € |
| Seguros y otros pagos periódicos | 80 € |
| Gastos anuales reservados | 70 € |
| Ocio y compras personales | 180 € |
| Ahorro para imprevistos y objetivos | 170 € |
| Total | 1.600 € |
| Margen sin asignar | 200 € |
| Ingresos netos | 1.800 € |
En este ejemplo, el presupuesto deja 200 euros sin asignar inicialmente. Ese margen puede servir para cubrir gastos que se hayan estimado por debajo de su importe real, reforzar el ahorro o atender necesidades que surjan durante el mes.
No es obligatorio gastar todo el dinero que entra. Tampoco conviene asignar automáticamente todo el margen al ahorro sin comprobar antes que las categorías recogen los gastos habituales.
Cómo adaptar el ejemplo a tu situación:
- Sustituye cada cifra por tus importes reales.
- Añade las categorías que necesites.
- Comprueba que el total de gastos y cantidades reservadas no supera tus ingresos.
- Si queda dinero disponible, decide qué parte destinarás a ahorro y qué parte dejarás como margen.
- Si el resultado es negativo, revisa primero los gastos que puedes modificar y las estimaciones que no sean realistas.
El presupuesto es una herramienta de planificación, no una obligación de gastar exactamente las cantidades previstas.
6. Utiliza un método de distribución que puedas mantener
Una referencia conocida es el método 50/30/20, que propone distribuir los ingresos netos en tres grandes grupos:
- 50 % para necesidades: vivienda, alimentación, suministros y otros gastos esenciales.
- 30 % para deseos: ocio, compras personales y gastos discrecionales.
- 20 % para ahorro y objetivos financieros.
Si tus ingresos netos fueran de 1.800 euros, la distribución orientativa sería de 900 euros para necesidades, 540 para deseos y 360 para ahorro.

Sin embargo, estos porcentajes no son una regla obligatoria. En lugares con alquileres elevados o cuando existen responsabilidades familiares, las necesidades pueden superar el 50 % de los ingresos.
Si no puedes ahorrar el 20 %, no significa que hayas fracasado. Puedes utilizar la idea como punto de partida y adaptar los porcentajes a tus posibilidades.
Consulta nuestra guía sobre el método 50/30/20 para repartir el sueldo y controlar los gastos.
7. Establece límites para cada categoría
Después de revisar tus gastos y definir el presupuesto, establece una cantidad de referencia para las categorías que tienden a variar más.
Por ejemplo, puedes fijar un límite para alimentación, ocio, restaurantes y compras personales. La finalidad es detectar a tiempo cuándo una categoría está consumiendo más dinero del previsto.
No necesitas registrar cada céntimo si eso te resulta difícil de mantener. Puedes empezar anotando las compras más importantes y revisando semanalmente los movimientos bancarios.
Si te encuentras cerca del límite de una categoría, tienes varias opciones:
- Reducir temporalmente los gastos discrecionales.
- Trasladar una compra no urgente al mes siguiente.
- Revisar si has calculado mal el importe necesario.
- Reorganizar otras categorías sin dejar de cubrir necesidades importantes.
Si un límite se supera todos los meses, probablemente debas ajustar el presupuesto. Un presupuesto realista debe reflejar tu vida cotidiana, no una situación ideal difícil de alcanzar.
8. Revisa el presupuesto cada semana
No basta con elaborar el presupuesto al principio del mes. Es necesario comprobar si los gastos reales coinciden con lo previsto.
Una revisión semanal puede consistir en:
- Consultar los movimientos de la cuenta y las tarjetas.
- Registrar los gastos que faltan.
- Comparar el gasto real con el presupuesto de cada categoría.
- Identificar recibos próximos y gastos extraordinarios.
- Ajustar las cantidades disponibles para el resto del mes.
También puedes utilizar una hoja de cálculo o una aplicación de finanzas personales. Si empleas una herramienta digital, revisa sus condiciones de privacidad y evita compartir tus claves bancarias o datos confidenciales de forma innecesaria.
El objetivo no es controlar el dinero de manera obsesiva, sino detectar las desviaciones cuando todavía puedes actuar.
9. Detecta qué gastos puedes reducir
Después de uno o dos meses de seguimiento, es posible que identifiques gastos que se repiten sin aportar demasiado valor.
Algunos ejemplos son las suscripciones que apenas utilizas, los servicios que podrías contratar a un precio inferior o las compras impulsivas.
Antes de recortar, pregúntate:
- ¿Utilizo realmente este servicio?
- ¿Existe una alternativa más económica con prestaciones suficientes?
- ¿Puedo reducir el gasto sin perjudicar una necesidad importante?
- ¿El ahorro compensa el esfuerzo o la pérdida de comodidad?
No es necesario eliminar todo el ocio ni elegir siempre la opción más barata. La idea es utilizar el dinero de forma consciente y dar prioridad a los gastos que más te importan.
Si quieres revisar otros costes habituales, puedes consultar nuestra guía sobre cómo reducir los gastos del hogar sin renunciar a tu calidad de vida.
10. ¿Qué hacer si gastas más de lo que ingresas?
Si al sumar las categorías descubres que tus gastos superan los ingresos, lo primero es identificar la causa.
Puede tratarse de un gasto extraordinario, de una estimación incorrecta o de un déficit que se repite todos los meses.

Si es un problema puntual, puedes reorganizar los gastos discrecionales y utilizar el ahorro disponible si resulta necesario y razonable.
Si el déficit es recurrente, necesitarás revisar el presupuesto con más profundidad:
- Identifica gastos variables que puedas reducir.
- Comprueba si puedes renegociar servicios o cancelar contratos que ya no necesitas.
- Revisa las cuotas y los costes de tus deudas.
- Analiza si hay margen para aumentar los ingresos.
- Evita cubrir sistemáticamente el déficit mediante nuevas deudas.
Si tienes varios préstamos o pagos pendientes, conviene priorizar las obligaciones, conocer sus intereses y evitar que los retrasos generen costes adicionales. Puedes ampliar este tema en nuestra guía sobre cómo priorizar tus deudas y decidir cuál pagar primero.
No todos los gastos se pueden recortar fácilmente, especialmente cuando la vivienda y las necesidades básicas absorben una parte elevada de los ingresos. En esos casos, el presupuesto también sirve para conocer con claridad el problema y planificar cambios realistas.
11. Actualiza tu presupuesto cuando cambien tus circunstancias
Un presupuesto debe adaptarse a tu situación. Si cambias de trabajo, te mudas, aumenta el alquiler, terminas de pagar un préstamo o aparecen nuevas responsabilidades, revisa las cantidades.
También es recomendable actualizarlo cuando cambien tus objetivos. Quizá inicialmente quieras crear un fondo para imprevistos y, más adelante, ahorrar para una compra importante.
Puedes hacer una revisión completa cada tres meses y una revisión más amplia una vez al año. En ellas, comprueba:
- Si los ingresos han cambiado.
- Qué categorías se desvían con frecuencia.
- Si los gastos anuales están bien calculados.
- Si el ahorro previsto resulta sostenible.
- Si tus objetivos siguen teniendo sentido.
La herramienta de presupuesto personal de Finanzas para Todos puede servirte como recurso adicional para ordenar ingresos y gastos por categorías.
Plantilla sencilla para crear tu presupuesto mensual
Puedes copiar esta lista en una hoja de cálculo, una libreta o una aplicación:
Ingresos
- Salario neto:
- Otros ingresos regulares:
- Total de ingresos:
Gastos fijos y obligatorios
- Vivienda:
- Préstamos y cuotas:
- Seguros:
- Teléfono e internet:
- Otros:
- Total de gastos fijos:
Gastos variables
- Alimentación:
- Suministros:
- Transporte:
- Salud y gastos personales:
- Ocio y compras:
- Otros:
- Total de gastos variables:
Gastos no mensuales
- Seguros anuales:
- Impuestos:
- Mantenimiento:
- Vacaciones y regalos:
- Otros:
- Reserva mensual para estos gastos:
Ahorro y resultado
- Ahorro previsto:
- Total de gastos y cantidades reservadas:
- Margen restante o déficit:
Para calcular el resultado, resta de tus ingresos el total de gastos y cantidades reservadas. Si el resultado es negativo, revisa las categorías antes de dar el presupuesto por terminado.
Preguntas frecuentes sobre el presupuesto mensual
¿Cuánto dinero debería ahorrar cada mes?
Depende de tus ingresos, gastos, deudas y objetivos. Puedes utilizar un porcentaje como referencia, pero es mejor empezar con una cantidad realista que puedas mantener que fijar una cifra imposible de cumplir.
¿Qué hago si mis ingresos cambian todos los meses?
Calcula una estimación prudente a partir de los ingresos anteriores y prioriza los gastos esenciales. Cuando recibas ingresos superiores a los previstos, podrás destinarlos a cubrir gastos pendientes, reforzar el ahorro o alcanzar objetivos.
¿Es mejor utilizar una aplicación o una hoja de cálculo?
No existe una opción ideal para todo el mundo. Una hoja de cálculo permite personalizar las categorías y controlar las fórmulas; una aplicación puede facilitar el seguimiento. También puedes empezar con papel y bolígrafo. El mejor método es el que utilizas de forma constante.
¿Debo incluir el ahorro como un gasto?
Puedes reservarlo como una categoría independiente dentro del presupuesto. De esta forma, no dependes únicamente de lo que sobre al final del mes. Recuerda, eso sí, que el importe debe adaptarse a tu situación económica real.
¿Qué hago si no consigo ahorrar nada?
Empieza por registrar todos tus gastos y comprobar si existen diferencias entre lo que calculas y lo que realmente gastas. Si los ingresos apenas cubren las necesidades básicas, quizá no sea posible ahorrar de inmediato. En ese caso, el primer objetivo puede ser equilibrar las cuentas y evitar nuevas deudas.
¿Con qué frecuencia debo revisar el presupuesto?
Una revisión semanal ayuda a detectar desviaciones y recibos próximos. Además, conviene hacer una revisión mensual para comparar las previsiones con los gastos reales y ajustar las cantidades del siguiente periodo.
Conclusión: un presupuesto útil es el que puedes mantener
Crear un presupuesto mensual te permite conocer tus ingresos, anticipar gastos y decidir cómo quieres utilizar tu dinero. Para empezar, calcula los ingresos netos, clasifica los gastos, reserva una parte para los pagos no mensuales y establece límites realistas para las distintas categorías.
Después, revisa los movimientos durante el mes y modifica las cantidades cuando sea necesario. Si tus gastos superan los ingresos, identifica la causa y prepara un plan para corregir el déficit, evitando depender de nuevas deudas.
No necesitas que el primer presupuesto sea perfecto. Empieza con una versión sencilla, utiliza cifras reales y aprende de cada mes. Con la práctica, podrás tomar decisiones más informadas y organizar mejor tus objetivos financieros.
Este contenido es informativo y general. Las cantidades y porcentajes utilizados son ejemplos orientativos y deben adaptarse a cada situación personal.